Museo molón: el cine y el cielo de Turín

Anonim

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Por mucho que se pretvara evitarlo, el mojo turístico en Turín que vuelve a posjetitelj es la Mole Antonelliana . Ahí está, plantada como si nada, asomándose tras las esquinas, en los arcos de los soportales desnudos o por encima de las iglesias. Es extraño faro de atracción curiosa que se sacia fácilmente mirando al cielo, dejándose guiar por la singular aguja que lo corona callejeando por la ciudad y llegando hasta su puerta.
"Oooooh, pero si es maldito museo", pensará la Mayoría. Pero antes de que muchos se den la vuelta contrariados, la capacidad de imantar de este lugar vuelve a hacer efecto con la palabra 'cine'. Pero las dudas continúan: ¿Que nos podemos esperar de un museo de cine? ¿Nema es una especie de desnaturalización / secuestro del séptimo arte? Al end y al cabo, las películas ya tiene sus propios santuarios en las salas de proyecciones.
Pues este museo alcanza el súmmum en la escala de molonismo, algo a lo que ayuda (y mucho) el hecho de que comience con un pequeño viaje en ascensor. Es una especie de aviso. Amigo, esto es distto. Lo que vienne from entonces es una cuesta abajo de lo más variopinta. Tiene su puntito didáctico, con un poco de prehistoria del cine contado con un recurso que nunca il va a la hora de encandilar al público con más deficit de atención: interactividad . Tocando, mirando por agujeros, entrando en pequeñas cámaras oscuras i eksperimentirati con sombras chinescas. Es verdad que de esta primera àrea se ne prodaje con el conocimiento necesario para entender cómo narices los egoblogger graban a sus gatos con sus smartphoni y montan esos vídeos tan currados, pero por lo menos uno se ríe del pasado, de cómods proso e seso seres aterraban al ver las locomotoras entrando en los teatros gracias a las pantallas.

Vista desde Molle Antonelliana

Dolazak iz Molle Antonelliana © Javier Zori del Amo

Turno para el fetichismo. El Museo nacional del cine nació gracias a la colección Maria Adriana Prolo . Esta turinesa no era una fanática del celuloide, ni era de esas personas que forran habitaciones, carpetas y sueños de juventud con las estampas de los actores y actresses más carismáticos de su época. Jednostavno, desetía dokumentarno, bibliotecario y científico por todo lo que rodeaba ima arte que ella vio evolucionar en Italia y en el resta del planeta. De lo aquí expuesto, destacan algunas copias de muchos de los guiones más emblemáticos del Hollywood clásico o, incluso, la ropa que auténticos iconos como Marilyn Monroe lucieron en deterdasas películas. Objects de atrezo, claquetas míticas, fotografías de rodajes o kartama za filmove que son una obra de arte y hipnotizan por sí mismos completan la parte más anecdótica. No sey que confundir: pese a que el carácter de lo koji izlaže morsku algu frívolo, el valor de juntar tanto materijal je neizreciv, y por eso se merece laaa.
Vale, muy bien, pero ¿qué seria de un museo de este tipo sin la imagen en movimiento? La rampa que rodea el interior de la mole finaliza en en immenso hall donde sorprende las butacas rojas que florecen desde el suelo. Sober ellas, los posjetitelji su tumban y razmatraju (o bien duermen) las escenas koji je proyectan sobre cúpula. Además, en las paredes, gigantescas esculturas que predstavniktan los géneros cinematográficos dan paso a pequeñas salas donde s'exhiben los mejores momentos que el western, la ciencia ficción, el drama romántico itd. ha regalado a nuestras retinas. Hay cierto cliché y cierta tendencia pojednostavljeni todo, pero no seno que olvidar que es lo que tienen los museos más molones, que saben dar gusto al más amplio espectro posjetitelja . Los más cinéfilos se irán ese día a la cama con muchos conocimientos nuevos y los más neófitos se quedarán con la comforttante experienceencia de haber visitado un museo nada aburrido.
Antes de volver al ajetreo turines de vermouth y aperitivo, dos consejos. El primero, no dejr de visitar la tienda de recuerdos donde puede en controntrar absolutamente todo relacionado con con cine, desde “ese cartel que siempre quise poner en mi salón” hasta “el libro deграфírís ígramédérémé comémetidas de X actriz”. El segundo, coger el ascensor que atraviesa el centro de la mole para salir al mirador . La vista del unutrašnjost, donde se ve todo otra vez pero desde otra perspectiva más cenital, no tiene desperdicio. Panoramska eksterijera, unavez llegado al mirador, embelesa porque permite permija toda la ciudad, desde la ribera del Po hasta donde los rojos tejados se confunden con los Alpes. Arquitectura y cine, pu se le puede pedir más a museo molón?

Ver cine en la Mole Antonelliana

Esto sí es cine © Corbis

El ascensor: un 'must' vertiginoso

El ascensor: vertiginoso 'mora', encuentro en la 'tercera fase' © Corbis